No es un catálogo. Son días. Si os reconocéis, se puede poner algo en marcha.
El pedido se escribe dos veces.
Lo anotáis en el momento. Por la noche lo volvéis a pasar a otro sitio. Se puede dejar un solo lugar donde viva.
La respuesta está en una cabeza.
El cliente vuelve a llamar. Quien sabe la respuesta no está. Se puede dejar escrita la forma de hacerlo, para que el día siga.
El mismo asunto está en tres sitios.
Cada vez lo reconstruís. Se puede dejar de recomponerlo.
Todo pasa por mensajes.
La información salta de chat en chat y no queda nada. La petición puede salir del mensaje y tener una continuación.
La herramienta nueva no se abre.
La añadisteis para ir más rápido. Nadie la usa. Se puede quitar el paso que sobra.
Cuando falla, llaman siempre a la misma persona.
Recibís las peticiones que os llegan, ya clasificadas y por orden de prioridad.
Una tarifa adaptada a lo que necesitáis. Sin cifra, sin tres paquetes.
¿Os suena? Escribid por WhatsApp